El SEMDA, como Institución perteneciente a la esfera municipal, elabora e instrumenta diferentes estrategias según el paradigma de APS. En la actualidad cuenta con diversos dispositivos que se entraman de acuerdo con el área de abordaje requerida, a saber:
*Promoción y Prevención
*Asistencia
En la barra de la derecha puede obtener información acerca de los dispositivos mencionados
S.E.M.D.A.: Servicio Municipal de Atención a las Adicciones
Av. Jara 1661 Mar del Plata Tel. (0223) 473-2037
EN BREVE SERÁ EXHIBIDO SU DISEÑO DEFINITIVO
EN BREVE SERÁ EXHIBIDO SU DISEÑO DEFINITIVO
viernes, 20 de junio de 2008
ALGUNOS PRINCIPIOS QUE SUSTENTAN NUESTRAS ACCIONES
-El abordaje de las adicciones sólo es posible a partir de una mirada interdisciplinaria. Es clásico sostener en nuestro ámbito que el fenómeno de “la droga” está sustentado en un trípode, conformado por el contexto sociocultural, el objeto adictivo y la dimensión subjetiva. De allí las distintas miradas y posiciones frente a, lo que se entiende, son las formas de trámite y resolución de las adicciones.
-El sujeto que se presenta a consulta porta un “soy adicto” en el lugar del nombre propio. La cura busca romper la unidad sujeto-droga, mediante acciones que propenden a que el sujeto pueda nombrarse a partir de su propio nombre, y no como “adicto”, “ex adicto” o “adicto recuperado”, como es usual.
-Si bien pueden encontrarse algunas características comunes entre pacientes que padecen adicciones -lo cual favorece cierta ilusión de universalidad en cuanto a las causas del fenómeno-, el objeto de adicción y el uso que el sujeto haga de él dependerá de la estructura psíquica del sujeto y de su dramática subjetiva, singular e histórica. Ello hace necesarios distintos modos de intervención y variados dispositivos de abordaje.
-Es frecuente encontrar en dichos pacientes cierta dificultad en la constitución del lazo social. Sus agrupamientos en general se establecen alrededor del consumo de drogas. Este es uno de los obstáculos, presente en los inicios del tratamiento, que atenta contra la instalación de la transferencia entre paciente y psicólogo. Recordemos que el vínculo transferencial es un lazo social entre dos. El tratamiento apunta a que el paciente pueda establecer lazo con objetos distintos de la droga, de allí la importancia de que pueda generarse, en algún momento, vínculo con un psicólogo, así como que la cura se dirija hacia la constitución de otros lazos en el afuera: amigos, estudios, trabajo, etc.
-En relación con lo anterior, las coordenadas espacio-temporales de estas personas se encuentran alteradas, presentificándose tanto el pasado como el futuro (falta de ideales que proyecten un horizonte, dificultad en asociar situaciones del presente con otras del pasado).
-Los inconvenientes relacionados con el uso de la palabra (de allí el término “a-dicto” –el que no dice), se traducen, en los inicios de los tratamientos, en escasa posibilidad de articular una demanda que habilite alguna pregunta.
-También suelen presentarse -especialmente en una adicción severa-, déficit en los procesos de simbolización e impulsividad (manifiesta como acting out y pasajes al acto). Las intervenciones de los profesionales intentan acotar esta tendencia para que la libido del paciente, depositada en el objeto de adicción, pueda ser ligada en la relación con el otro. El recurso de la palabra y la oferta de actividades acordes a sus intereses, facilitan la sublimación. Todo ello puede resumirse en una modificación conductual del individuo, en la cual, el puro acto, es reemplazado por un hacer-decir con y para el otro.
-El sujeto que se presenta a consulta porta un “soy adicto” en el lugar del nombre propio. La cura busca romper la unidad sujeto-droga, mediante acciones que propenden a que el sujeto pueda nombrarse a partir de su propio nombre, y no como “adicto”, “ex adicto” o “adicto recuperado”, como es usual.
-Si bien pueden encontrarse algunas características comunes entre pacientes que padecen adicciones -lo cual favorece cierta ilusión de universalidad en cuanto a las causas del fenómeno-, el objeto de adicción y el uso que el sujeto haga de él dependerá de la estructura psíquica del sujeto y de su dramática subjetiva, singular e histórica. Ello hace necesarios distintos modos de intervención y variados dispositivos de abordaje.
-Es frecuente encontrar en dichos pacientes cierta dificultad en la constitución del lazo social. Sus agrupamientos en general se establecen alrededor del consumo de drogas. Este es uno de los obstáculos, presente en los inicios del tratamiento, que atenta contra la instalación de la transferencia entre paciente y psicólogo. Recordemos que el vínculo transferencial es un lazo social entre dos. El tratamiento apunta a que el paciente pueda establecer lazo con objetos distintos de la droga, de allí la importancia de que pueda generarse, en algún momento, vínculo con un psicólogo, así como que la cura se dirija hacia la constitución de otros lazos en el afuera: amigos, estudios, trabajo, etc.
-En relación con lo anterior, las coordenadas espacio-temporales de estas personas se encuentran alteradas, presentificándose tanto el pasado como el futuro (falta de ideales que proyecten un horizonte, dificultad en asociar situaciones del presente con otras del pasado).
-Los inconvenientes relacionados con el uso de la palabra (de allí el término “a-dicto” –el que no dice), se traducen, en los inicios de los tratamientos, en escasa posibilidad de articular una demanda que habilite alguna pregunta.
-También suelen presentarse -especialmente en una adicción severa-, déficit en los procesos de simbolización e impulsividad (manifiesta como acting out y pasajes al acto). Las intervenciones de los profesionales intentan acotar esta tendencia para que la libido del paciente, depositada en el objeto de adicción, pueda ser ligada en la relación con el otro. El recurso de la palabra y la oferta de actividades acordes a sus intereses, facilitan la sublimación. Todo ello puede resumirse en una modificación conductual del individuo, en la cual, el puro acto, es reemplazado por un hacer-decir con y para el otro.
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